jueves, 29 de septiembre de 2022

A modo de bienvenida



Tengo una imagen recurrente. Un recuerdo. Era pequeña; lo sé porque mi recuerdo transcurre en la casa donde vivimos con mis padres, en la calle Madero, en Vicente López. Así que sí, era pequeña, mi papá había muerto hacía muy poco.  
Sobre la mesa ratona, rectangular, de madera clara, con incrustaciones cuadradas de otras maderas que forman un damero, hay un libro. Es la biografía de Franz Schubert. En la portada está su cara dibujada.
  
Abría las páginas de ese libro de tapas blandas, y con un dedo iba siguiendo las hileras de palabras; un signo detrás de otro, sus exquisitas formas, espacios, curvas: un acertijo insondable. Elegía un signo cualquiera, y me quedaba mirando ese misterio. Cómo podía revelarse. Qué tenía que hacer para entenderlo. Quería replicar esos signos, saber qué significado tenían y repetirlos y que tuvieran un sentido. Un día dibujé algunas de las formas y arruiné unas cuantas páginas del libro. Supongo que mi mamá se debe haber enojado, pero no lo recuerdo. Sí sé que quería leer. Entender. Y luego escribir. Hacer esos movimientos elegantes y sinuosos; que la punta de la lapicera rasgara el papel así, con ese susurro de intimidad con el que impregnaban aquellos signos en el papel. 

Esa es la primera cosa que tengo como recuerdo asociado al hecho de escribir. La escritura es algo que me acompaña desde siempre, eso es un montón de tiempo. Y eso son muchos textos también. En estos días estaré abriendo mi blog, instagram y este perfil de facebook para compartir algunos textos, me gustaría que me acompañes. 

Te doy la bienvenida. Acomodate. Perdón por el desorden. Acabo de llegar. 


Katy Herendi 








2 comentarios:

Sabiduría ancestral

  Ramitas cortadas. Cerca del liquidámbar está el pasto salpicado de ramitas cortadas. Las palomas traman su nido cada día otra vez incansa...