domingo, 23 de octubre de 2022

Paisajes en la oscuridad

 Que lo leyera dos veces. No importaba qué, siempre le pedía lo mismo. Todas las noches.   Entonces su voz volvía a iluminar fragmentos de paisajes en la oscuridad sin límites del cuarto.  La voz de Greta, exacta y generosa, de miel.
 Redonda.  
 Morosa.
 Su voz que todo lo envolvía con un halo de Verdad. Donde su voz decía la palabra árbol era verdad el árbol; añoso, presente, tan vivo. El tronco de arrugas profundas como senderos, con memorias de antiguas lluvias. Un árbol verdadero creciendo inmenso en el cuarto, Greta, igual que su voz única, en la oscuridad inmensa. Y cuando lo que pronunciaba era durazno, en nuestro cuarto nacía el verano y el aroma dulce del durazno aterciopelado brotaba de nuestras manos que se volvían de pronto pegajosas.

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